DON´T FORGET ME, una boda entre calas y nomeolvides

Cuando explico mi forma de trabajar a veces sorprende porque lo hago al revés… 

Normalmente en moda los profesionales siguen las tendencias y diseñan sus trabajos inspirándose en ellas. Yo me inspiro en la historia que quiero contar y es la historia la que elige la paleta de color con la que la quiero pintar mi lienzo, comportándose como punto de partida cualquier cosa, desde el color del cielo de la localización hasta una flor que me transmita algo más que su olor…

Una vez escrita la historia, siempre intento teñir algún hueco de algo nuevo. Normalmente esas pinceladas residen en el vestuario o en la deco pero no necesariamente en todas las historias, ya que soy una defensora acérrima de todo lo atemporal que responde correctamente a la eterna pregunta en moda:  

¿qué es lo que se lleva?
Pues aquello que te haga sentir bien y estar cómodo contigo mismo. 

Así que esta temporada me sentí gratificada cuando leí que ya no se llevan las bodas extravagantes, el oro rosa por doquier, los menús infinitos, las mesas excesivas y sobrecargadas, las vajillas vintage imposibles de conseguir para el ciudadano de a pié, los murales de tarjetas, las tartas de sabores raros… o los enormes cortejos nupciales que intentaban ser  imitaciones baratas de las bodas de las celebrities. 

Pero sobre todo, agradecí que los mejores weddings designers del mundo suplicaran la exterminación de esos “top incondicionales” que tanto me espantan como las guirnaldas de luces, pelotones de troncos, las jaulas, las bicis, los frasquitos y los sacos rústicos de patatas…

TAMBIÉN REIVINDICAN UN NO GIGANTE A LAS INVITACIONES DIGITALES Y A LAS BODAS SIN FLORES!!!

y yo no puedo hacer otra cosa que sumarme a este grito porque en WABI SABI nos dedicamos a bodas pequeñas, con pocos invitados. Eso me permite personalizarlas en todo: invitaciones hechas a mano, detalles como la cartelería o los servilleteros pintados con pincel, mensajes personalizados en las minutas de cada comensal o en los pomos de las puertas del hotel, detalles que roban el alma y van creando un ambiente de magia. 

Siempre digo que son bodas con SENSIBILIDAD, donde el color de las flores es imprescindible y las lágrimas están a flor de piel. Mis novias suelen ser lloronas pero mis novios más aún, son de los que leen y se atreven a recitar a Mario Benedetti.

Unos novios Wabi Sabi son aquellos que se emocionan con los detalles pequeños, que no necesitan opulencia para que su boda sea bonita. Son los que se casan tal y como son, sin necesidad de ponerse un disfraz para ese día. Son los que quieren disfrutar el primer día como marido y mujer rodeados de lo que de verdad importa, aquello que no se puede comprar. Su lista de bodas no es un número de cuenta sino aquellos deseos que acumula el corazón como el calor de su familia, los abrazos de sus amigos incondicionales, sus miradas entrelazadas al verse cruzando el altar y saber que en ese instante se disponen a envejecer juntos.

Por eso, cuando Cris & Feli me contaron su historia, me enamoré de ellos, de su naturalidad y sobre todo de su enorme genenosidad porque querían una boda para que los suyos disfrutaran, ellos eran simplemente actores secundarios…

Se enamoraron de Muros y de Carnota en sus vacaciones de verano y soñaron con darse el SÍ, QUIERO en este paraíso acompañados de sus seres queridos. Y así fue, se liaron la manta a la cabeza y organizaron una excursión a su sueño. 

Desde Aranjuez y Madrid llegaron todos un viernes para regalarme LA BODA! Sí, lo escribo con mayúsculas porque ni soñando podían acertar más. 

Una historia entrañable marcó la paleta de color. El padre del novio cultivaba CALAS antes de emprender su último viaje y ellos querían que estuviese presente. Su esposa, la madrina, vive su vida en azul pidiéndole todos los días a su eterno compañero NO ME OLVIDES, JUAN porque pronto nos encontraremos de nuevo. Ella me regaló mi mejor momento cuando maquillándose para llevar a su hijo al altar me contaba cuanto amaba a ese hombre y lo mucho que lo echaba de menos. 

Bendita locura que me trajo hasta aquí, bendita familia que nos ha dejado fotografías de esas que se guardan en el corazón y que aquí no se publican porque la intimidad es algo que no se vende, y bendita boda que ha sido la primera boda WABI SABI WEDDINGS, una mirada diferente para gente que decide casarse con ellos mismos y con los que de verdad importan, no con un escaparate de revista. 

SÓLO UNA MIRADA CON ALMA PUEDE CAPTAR ESTOS MOMENTOS : Nunegraphy

GRACIAS POR COMPARTIR VUESTRO SUEÑO
Y HACER REALIDAD EL MÍO!

María 

WABI SABI WORLD

La belleza de lo Imperfecto 

Wabi Sabi World & Nunegraphy

 

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